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Ruta de una semana por Marruecos, el viaje perfecto para una Wanderlust

Ksar Ait Ben Haddou

 

¡Hola Pasionistas! Llega marzo y no vemos el final del túnel… el invierno se hace interminable y parece que la primavera no llega nunca. Es la mejor época del año para hacerte una escapada de desconexión: es temporada baja, los vuelos están baratísimos, te apetece solecito y te mereces una escapada que despeje tu mente y te libere de este estado de estancamiento.

Hoy os vamos a proponer una ruta de viaje por… ¡Marruecos! Y créenos, cuando termines de leer el post, no vas a poder decir que no.

¿Por qué ir a Marruecos? Nuestra cercana, cómoda y preciosa Europa es muy tentadora. Pero si lo que quieres es una aventura que te atrape, experimentar y ver cosas nuevas, dejarte llevar y soñar, te garantizamos que Marruecos es el lugar ideal.

Sus tradiciones y su cultura, tan alejada de nuestro mundo occidental, sus sabores, su gente, sus calles laberínticas, sus olores; desde el hedor a animal degollado al aroma más delicioso a jazmín y especias, desiertos de grandes dunas, extensiones de palmerales, parajes áridos, cordilleras y gargantas. En una sola semana (que es el tiempo para el que está programada la ruta que te contaremos a continuación) pasarán ante tus ojos lugares inspiradores súper diferentes.

Esta ruta está diseñada para pasar por los lugares que consideramos más emblemáticos e imprescindibles del país.

Como recomendación, te aconsejamos 100% el alquiler de coche. Aunque Marruecos tiene fama de ser un auténtico caos en la conducción, sobretodo en ciudades grandes como Marrakech, la mayor parte  de este viaje se desarrolla pos autovías solitarias en la que conducirás kilómetros sin cruzarte con ningún otro vehículo. 

Para realizar esta ruta, la única otra opción es el autobús local, lo que se puede convertir en una pesadilla. En muchos pueblos, los transportistas solo hablan árabe o bereber y la posibilidad de comunicarte es completamente imposible y la gestión del transporte público… digamos que no es la ideal. Otra alternativa es contratar un tour antes de llegar, pero hemos dicho que vamos a ser aventureras y los viajes organizados no es lo nuestro. Marruecos… ¡Allá vamos!

 

Primera parada: Marrakech

Nuestro viaje comienza en una de las ciudades más importantes del país: Marrakech. Lo mejor de viajar a Marruecos en estas fechas es que los vuelos desde Madrid están tirados de precio.

Marrakech es una ciudad fascinante y, muchas veces, agotadora; aunque el caos es parte de su encanto. Es una de las ciudades más turísticas, por no decir la que más, de Marruecos. Por eso notarás que el zoco de la medina está creada para y por el turismo: cada una de sus estrechas y laberínticas calles están atestadas de tiendas con productos para los turistas. Babuchas, bolsos, joyas… ¡Aprovecha para hacer todas tus compras! No olvides que es muy común la práctica de la regatería.

Además de la medina, hay muchas otras cosas que hacer en Marrakech, como visitar sus numerosos palacios, mezquitas y jardines.  Disfruta la ciudad, saboréala… ¡Tómate un té, la especialidad marroquí en una de las terrazas con vistas a la plaza Jma El Fnaa!

Plaza Jma El Fnaa

 

Continuamos la ruta: Ksar de Ait Ben Haddou

La siguiente parada es Ksar de Ait Ben Haddou, en Ouarzazate. Para llegar desde Marrakech, tendrás que atravesar el Atlas, la gran cordillera que recorre 2400 kilómetros del noroeste de África. El viaje dura entre 3 o 4 horas (si no hay temporal o nieve, que entonces no te podemos asegurar la duración del viaje) pero no te importará porque las vistas que te ofrece el recorrido son espectaculares.

Ksar de Ait Ben Haddou, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un fascinante pueblo de arcilla y adobe construido en la ladera de un monte en mitad de una zona árida y rocosa. Cuando te adentras en él, sientes que has retrocedido en el tiempo. Aunque cada vez recibe más visitantes, es uno de los lugares más auténticos de Marruecos. Si eres un amante del cine, Ait Ben Haddou es una visita obligatoria: ha sido escenario de películas como Lawrence de Arabia, Gladiator y Juego de Tronos.

 

La visita estrella: el desierto del Sáhara

Desde Ait Ben Haddou emprenderemos el viaje hacia Merzouga, la entrada al desierto del Sáhara. En coche son casi seis horas. Aunque son largos trayectos en coche créenos que no te vas a aburrir: los parajes y los pueblos que os cruzaréis por el camino te mantendrá entretenida todo el viaje.

Una vez en Merzouga puedes elegir qué hacer. Es una visita bastante turística y el pueblo está preparado para realizar cualquier tipo de tour: ruta por el desierto en quad, en 4x4, paseo en dromedario, pasar la noche en haimas. ¡Advertimos! No es necesario contratar nada por anticipado, cuando llegues allí tendrás mil opciones y todo es más barato.

Ver el desierto por primera vez es como ver el mar. Te invade una sensación de incredulidad, su inmensidad no entra en tu cabeza. Es una experiencia mágica, vivir por primera la inmensidad del desierto, sus enormes dunas, sentir por primera vez la incomprensión de que existen kilómetros y kilómetros de arena; pasar la noche en una haima y ver la noche más estrellada que has visto nunca.

No es una exageración cuando decimos que va a ser una de las experiencias más bonitas y enriquecedoras que vas a vivir nunca.

Lo más típico (y lo más bonito) es pasar la noche en mitad del desierto. Contratas una haima (las hay desde las más lujosas a las más austeras) y te llevan hasta ella en dromedario. Créenos, no has vivido nada nunca igual… ¡Te encantará!

 

 

 

Fez, la cuidad de la Medina más grande del mundo

Fez, con una medina del siglo VIII declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aunque puedas creer que se parece a Marrakech, no se parece en absoluto. El turismo está tan explotado y te puedes perder por sus laberínticas calles con más tranquilidad que en Marrakech.

Merece la pena reservar una visita guiada por la Medina. En Fez las callejuelas se entrelazan sin ninguna armonía, convirtiéndose en un auténtico reto para los que la visitan por primera vez. Si tienes suerte, encontrarás uno de sus patios interiores abarrotados de tinas de adobe donde se curten las pieles.

El viaje a Fez desde Merzouga son 7 horas. Si no te ves capaz de hacerlas del tiró, puedes parar en otros pueblos emblemáticos como el Ifrane, conocido como “la Suiza marroquí” por la arquitectura de sus casas; o por Azrou, una de las ciudades bereberes más famosas de Marruecos.

Pozos donde se trabaja el cuero y su pigmentación

 

Chaouen, la ciudad azul

Dicen que es una de las ciudades más bonitas de Marruecos. Situada a los pies de las montañas del Rif, lo que más caracteriza a esta ciudad es la presencia del color azul. Cada fachada, cada pared y edificio está pintada con distintas tonalidades de este color, dotando a la ciudad de un encanto que te embaucará desde el primer momento. Si te gusta la fotografía, Chaouen es tu paraíso. Además, reconócelo, una foto en tu Instagram con la ciudad azul de fondo no tiene precio.

Además de perderte por sus calles, puedes visitar la Alcazaba, la Gran Mezquita o los lavaderos.

 

Tánger, la despedida de Marruecos

A dos horas en coche de Chaouen, se encuentra Tánger, desde donde podrás coger el avión para regresar a la realidad. Porque eso es Marruecos un país de contrastes. La antítesis entre los barrios más ricos de Tánger y las zonas más desfavorecidas de Fez, Merzouga y los millones de pueblos que te encontrarás en el viaje.

Será la ciudad en la que más influencia extranjera notarás, con una cultura mucho más occidentalizada que contrasta con la de pueblos del interior del país.

¡Aquí termina nuestra ruta! Esperamos que la pongas en práctica y que nos cuentes cómo te ha ido. Y por supuesto, cualquier sugerencia o consejo te lo agradeceremos enormemente. Feliz viaje, aventurera. 

 


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